Las grasas son una parte vital de una dieta balanceada. Este nutriente ayuda a proteger los nervios y proporcionar energía. Sin embargo, una dieta alta en grasa también puede contribuir a la obesidad y enfermedades cardiacas. También es importante considerar los tipos de grasas.

Las grasas que comemos tienen un efecto en la cantidad y tipo de colesterol en nuestro cuerpo. También existen tipos importantes de colesterol en el cuerpo, LDL y HDL. Los niveles elevados de LDL, (conocido como colesterol malo) son un importante factor de riesgo para enfermedades de las arterias coronarias, lo cual conlleva a ataque cardiaco. Sin embargo, los niveles elevados de HDL (conocido como colesterol bueno) reducen el riesgo de enfermedades de las arterias coronarias.

Las grasas saturadas y las grasas trans elevan los niveles de LDL. El colesterol alimenticio también puede incrementar los niveles de LDL, pero lo hace a un grado mucho menor que la grasa saturada y trans. Debido a que la grasa saturada y el colesterol con frecuencia se encuentran juntos en los alimentos, limitar la grasa saturada también hará que el consumo de colesterol disminuya.

Por otra parte, la grasas insaturadas podrían ayudar a reducir los niveles de LDL cuando se utilizan en lugar de las grasas saturadas en su dieta.

Tenga en mente que la grasa contiene más del doble de calorías que las proteínas o los carbohidratos. Un gramo de grasa contiene nueve calorías, mientras que un gramo de proteínas o carbohidratos proporciona cuatro calorías. Con cualquier tipo de grasa, tenga cuidado de la cantidad que consume.